Escritor de medianoche

Esta semana presentaremos en Máquina de Letras el libro “El otro Arreola” de Juan Nepote. Un libro escrito magistralmente, resultado de un trabajo minucioso de búsqueda en bibliotecas, archivos, hemerotecas y los lugares más recónditos de la memoria de algunos entrevistados.


Es un libro que admiro y quiero. Tal vez, algunas no lo saben, Juan es mi esposo y es una de esas personas, que desde el instante en el que nació tuvo el sello de “escritor” como presagio y destino. Cuando lo conocí, me asombró la forma cálida pero casi erudita que tenía para platicar de los temas más mundanos, me atraía mucho la naturalidad con la que se movía entre letras y la convicción con la que afirmaba que sería escritor, más allá de los estudios, el trabajo y lo incierto del futuro.


El otro Arreola tardó más de diez años en ver la luz, comenzó como otro libro y luego el proyecto tomó un lugar en la mesa del comedor de la casa. Además de libros, copias y papeles apilados en el estudio, la recamara y la sala, conversaciones interminables sobre el tío, los temblores, los descubrimientos en los archivos y las indagaciones más allá de lo que parece humanamente posible. También hubo peleas y discusiones por el tiempo dedicado al proyecto, por las dificultades que acarrea ser escritor de medianoche y porque tanto trabajo parecía ser sólo un capricho.


Cuando por fin tuvo un primer manuscrito, pensaba que no estaba listo para los concursos y no tenía editorial para publicarlo. Luego, la vida que comienza a pesar, una niña que crece y un bebé de meses, la reescritura durante más horas de las que aguanta el cuerpo, un accidente que nos estrella en la cara los ritmos, el resentimiento y al otro Arreola.


Mientras, yo siento que el libro nunca saldrá, que todos los plazos que no se cumplieron nos seguirán como una maldición, que ese libro será el fin de muchas cosas. Cuando parece que no hay salida, el libro participa en un concurso al que creímos que había llegado tarde, porque el autor ¡afortunadamente! No se enteró que habían dado una prórroga.


El día que hicieron la llamada para comunicar al ganador, Juan la recibe y la guarda entre papeles; almacena el gozo, la satisfacción del reconocimiento a tanto trabajo y la confirmación que parecía perdida: es escritor. Yo me entero por alguien más y lloro mucho. Cuando nos vemos lloramos los dos.


Horas más tarde, El otro Arreola, limpia su lugar en la mesa del comedor y se va a recorrer el mundo. Tiene una primera GRAN presentación en sociedad en la Feria de Minería y luego… Nos llega la pandemia.


Por eso, está presentación improvisada, porque ahora sale porque sale, porque es grandioso, porque es inteligente, cercano y retrata una parte importante de nuestra ciudad. Pero, por sobre todas las cosas, porque está hecho con tanta pasión que la historia sirvió para arrullar a nuestro hijo en su primer día de vida, para que mi hija jugara a las escondidas en la casa de Arreola de Ciudad Guzmán, para que yo me convenciera de que la escritura puede salvarnos de nosotros mismos y encuentra su camino a pesar de las adversidades.



Fotos: Lucía Nepote :)


¡Los esperamos el miércoles 22 de julio a las 7 en el FB Live de Máquina de Letras!


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